{"id":895,"date":"2025-07-28T13:40:36","date_gmt":"2025-07-28T19:40:36","guid":{"rendered":"https:\/\/chavalalo.mx\/?p=895"},"modified":"2025-08-06T13:17:42","modified_gmt":"2025-08-06T19:17:42","slug":"reparar-tambien-educa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/chavalalo.mx\/en\/reparar-tambien-educa\/","title":{"rendered":"Reparar tambi\u00e9n educa"},"content":{"rendered":"<h2 class=\"wp-block-heading has-medium-font-size\"><strong><em>4\u00aa entrega de la serie: Criar sin repetir la historia<\/em><\/strong>.<\/h2>\n\n\n\n<p>Hay algo que no me dijeron cuando naci\u00f3 mi hijo:<br><strong>que me iba a equivocar m\u00e1s veces de las que me sent\u00eda preparado para admitir.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>No hablo de errores grandes, de esos que se cuentan en sobremesas con l\u00e1grimas y redenci\u00f3n.<br>Hablo de esos momentos peque\u00f1os, cotidianos, en los que por cansancio, por miedo o por instinto, terminas diciendo o haciendo lo que no quer\u00edas. Con la intensidad que no quer\u00edas. En el momento que menos quer\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>Hace unos d\u00edas, \u00edbamos caminando en la plaza. Santi iba feliz, platic\u00e1ndome una de sus historias, tan metido en su mundo que no se dio cuenta de que hab\u00eda un escal\u00f3n.<br>Yo le dije: <em>\u201c\u00a1Hay un escal\u00f3n!\u201d<\/em>, pero \u00e9l no me escuch\u00f3.<br>Y cuando vi que estaba a punto de caerse, mi cuerpo reaccion\u00f3 m\u00e1s r\u00e1pido que mi mente: le di un jal\u00f3n en el hombro.<br>No se cay\u00f3.<br>Pero me mir\u00f3 con ojos llorosos y me dijo:<br><strong>\u201cMe lastimaste.\u201d<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Ah\u00ed me part\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Pude haberle dicho: <em>\u201c\u00a1Pero te estoy cuidando!\u201d<\/em>, o peor, la t\u00edpica frase heredada: <em>\u201c\u00a1Pues para la otra te caes!\u201d<\/em>.<br>Pero me agach\u00e9, lo abrac\u00e9 y le dije:<br><strong>\u201cPerd\u00f3n, s\u00ed te jal\u00e9 fuerte. Me asust\u00e9. No quer\u00eda que te cayeras. Si te lastim\u00e9, lo siento mucho.\u201d<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Y entend\u00ed que lo m\u00e1s importante que puedo ense\u00f1arle <strong>no es a evitar todos los golpes<\/strong>, sino a tener un lugar al que volver cuando se duela.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s tarde ese mismo d\u00eda, jugando en una silla, se cay\u00f3 justo despu\u00e9s de que le dijera \u201cno te pongas en la orilla\u201d. Esta vez, no llegu\u00e9.<br>Y pens\u00e9: <em>definitivamente hoy te tocaba caerte.<\/em><br>Pero ah\u00ed estuve, para explicarle, para escucharlo, para ayudarlo a resignificar.<br>Y ah\u00ed se vuelve claro: <strong>no siempre lo voy a poder salvar. Pero s\u00ed puedo estar. Y reparar.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En su libro <em>El cerebro del ni\u00f1o<\/em>, Daniel J. Siegel y Tina Payne Bryson explican que cuando los adultos reconocemos nuestros errores, <strong>se activa un proceso de integraci\u00f3n emocional y de aprendizaje profundo en los ni\u00f1os<\/strong>. El simple acto de decir \u201cme equivoqu\u00e9\u201d <strong>modela autorregulaci\u00f3n y empat\u00eda<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u201cNo se trata de evitar rupturas, sino de saber repararlas. La reparaci\u00f3n es una de las experiencias m\u00e1s importantes que un ni\u00f1o puede tener.\u201d<br>\u2014 <em>Siegel &amp; Bryson, 2011<\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Philippa Perry, en <em>El libro que ojal\u00e1 tus padres hubieran le\u00eddo<\/em>, lo dice sin rodeos:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u201cNo hay padres perfectos, pero s\u00ed padres que saben pedir perd\u00f3n. Y eso cambia todo.\u201d<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Los ni\u00f1os no necesitan figuras de autoridad impecables.<br>Necesitan adultos reales, que se hacen cargo de lo que provocan.<\/p>\n\n\n\n<p>Pedir perd\u00f3n es ense\u00f1arle a tu hijo que equivocarse <strong>no te vuelve menos digno<\/strong>, que no se ama menos cuando uno falla, y que las relaciones sanas no se basan en la perfecci\u00f3n, sino en la reparaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Marshall Rosenberg, creador de la <em>Comunicaci\u00f3n No Violenta<\/em>, lo plantea as\u00ed:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u201cCuando alguien se lastima en una relaci\u00f3n, el simple acto de reconocer el dolor y responsabilizarse sin justificarse puede sanar m\u00e1s que cualquier explicaci\u00f3n.\u201d<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Nos da miedo pedir perd\u00f3n porque creemos que perdemos autoridad.<br>Pero es justo al rev\u00e9s: <strong>ganamos humanidad, credibilidad y respeto verdadero.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Y por eso hoy te invito a mirar hacia atr\u00e1s.<br>\u00bfHubo algo que dijiste o hiciste que lastim\u00f3 a tu hijo?<br>\u00bfLo hiciste desde el miedo, desde la prisa, desde el cansancio?<br>\u00bfPodr\u00edas volver y decirle: <em>\u201cPerd\u00f3n, no era mi intenci\u00f3n, \u00bfpodemos empezar de nuevo?\u201d<\/em>?<\/p>\n\n\n\n<p>Hazlo.<br>Porque reparar <strong>tambi\u00e9n educa<\/strong>.<br>Y deja huellas profundas, pero de las que no duelen. De las que abrazan.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfY t\u00fa? \u00bfQu\u00e9 prefieres que tu hijo recuerde: que siempre tuviste la raz\u00f3n\u2026 o que siempre supiste volver cuando te hab\u00edas alejado<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Herramientas para seguir trabajando:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-60243d29-d75e-4638-a6e1-88e9283a87d4\" href=\"https:\/\/chavalalo.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Guia_Reparar_Con_Tus_Hijos_Chavalalo.pdf\">Guia_Reparar_Con_Tus_Hijos_Chavalalo<\/a><a href=\"https:\/\/chavalalo.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Guia_Reparar_Con_Tus_Hijos_Chavalalo.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-60243d29-d75e-4638-a6e1-88e9283a87d4\">Descarga<\/a><\/div>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Referencias para seguir explorando:<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Perry, Philippa. <em><a href=\"https:\/\/amzn.to\/4f76M2i\">El libro que ojal\u00e1 tus padres hubieran le\u00eddo<\/a><\/em>.<\/li>\n\n\n\n<li>Rosenberg, Marshall. <em><a href=\"https:\/\/amzn.to\/4m6nReS\">Comunicaci\u00f3n No Violenta<\/a><\/em>.<\/li>\n\n\n\n<li>Siegel, Daniel J. y Payne Bryson, Tina. <em><a href=\"https:\/\/amzn.to\/46nlIqy\">El cerebro del ni\u00f1o<\/a><\/em>.<\/li>\n<\/ul>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>4\u00aa entrega de la serie: Criar sin repetir la historia. Hay algo que no me dijeron cuando naci\u00f3 mi hijo:que me iba a equivocar m\u00e1s veces de las que me sent\u00eda preparado para admitir. No hablo de errores grandes, de esos que se cuentan en sobremesas con l\u00e1grimas y redenci\u00f3n.Hablo de esos momentos peque\u00f1os, cotidianos, en los que por cansancio, por miedo o por instinto, terminas diciendo o haciendo lo que no quer\u00edas. Con la intensidad que no quer\u00edas. En el momento que menos quer\u00edas. Hace unos d\u00edas, \u00edbamos caminando en la plaza. Santi iba feliz, platic\u00e1ndome una de sus historias, tan metido en su mundo que no se dio cuenta de que hab\u00eda un escal\u00f3n.Yo le dije: \u201c\u00a1Hay un escal\u00f3n!\u201d, pero \u00e9l no me escuch\u00f3.Y cuando vi que estaba a punto de caerse, mi cuerpo reaccion\u00f3 m\u00e1s r\u00e1pido que mi mente: le di un jal\u00f3n en el hombro.No se cay\u00f3.Pero me mir\u00f3 con ojos llorosos y me dijo:\u201cMe lastimaste.\u201d Ah\u00ed me part\u00ed. Pude haberle dicho: \u201c\u00a1Pero te estoy cuidando!\u201d, o peor, la t\u00edpica frase heredada: \u201c\u00a1Pues para la otra te caes!\u201d.Pero me agach\u00e9, lo abrac\u00e9 y le dije:\u201cPerd\u00f3n, s\u00ed te jal\u00e9 fuerte. Me asust\u00e9. No quer\u00eda que te cayeras. Si te lastim\u00e9, lo siento mucho.\u201d Y entend\u00ed que lo m\u00e1s importante que puedo ense\u00f1arle no es a evitar todos los golpes, sino a tener un lugar al que volver cuando se duela. M\u00e1s tarde ese mismo d\u00eda, jugando en una silla, se cay\u00f3 justo despu\u00e9s de que le dijera \u201cno te pongas en la orilla\u201d. Esta vez, no llegu\u00e9.Y pens\u00e9: definitivamente hoy te tocaba caerte.Pero ah\u00ed estuve, para explicarle, para escucharlo, para ayudarlo a resignificar.Y ah\u00ed se vuelve claro: no siempre lo voy a poder salvar. Pero s\u00ed puedo estar. Y reparar. En su libro El cerebro del ni\u00f1o, Daniel J. Siegel y Tina Payne Bryson explican que cuando los adultos reconocemos nuestros errores, se activa un proceso de integraci\u00f3n emocional y de aprendizaje profundo en los ni\u00f1os. El simple acto de decir \u201cme equivoqu\u00e9\u201d modela autorregulaci\u00f3n y empat\u00eda: \u201cNo se trata de evitar rupturas, sino de saber repararlas. La reparaci\u00f3n es una de las experiencias m\u00e1s importantes que un ni\u00f1o puede tener.\u201d\u2014 Siegel &amp; Bryson, 2011 Philippa Perry, en El libro que ojal\u00e1 tus padres hubieran le\u00eddo, lo dice sin rodeos: \u201cNo hay padres perfectos, pero s\u00ed padres que saben pedir perd\u00f3n. Y eso cambia todo.\u201d Los ni\u00f1os no necesitan figuras de autoridad impecables.Necesitan adultos reales, que se hacen cargo de lo que provocan. Pedir perd\u00f3n es ense\u00f1arle a tu hijo que equivocarse no te vuelve menos digno, que no se ama menos cuando uno falla, y que las relaciones sanas no se basan en la perfecci\u00f3n, sino en la reparaci\u00f3n. Marshall Rosenberg, creador de la Comunicaci\u00f3n No Violenta, lo plantea as\u00ed: \u201cCuando alguien se lastima en una relaci\u00f3n, el simple acto de reconocer el dolor y responsabilizarse sin justificarse puede sanar m\u00e1s que cualquier explicaci\u00f3n.\u201d Nos da miedo pedir perd\u00f3n porque creemos que perdemos autoridad.Pero es justo al rev\u00e9s: ganamos humanidad, credibilidad y respeto verdadero. Y por eso hoy te invito a mirar hacia atr\u00e1s.\u00bfHubo algo que dijiste o hiciste que lastim\u00f3 a tu hijo?\u00bfLo hiciste desde el miedo, desde la prisa, desde el cansancio?\u00bfPodr\u00edas volver y decirle: \u201cPerd\u00f3n, no era mi intenci\u00f3n, \u00bfpodemos empezar de nuevo?\u201d? 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